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¡Gracias por visitar mi portal en internet! Espero que toda la información que aquí encuentres te sea útil y agradable.

Para mí, un admirador de las posibilidades que brinda internet, resulta muy grato poder llegar a mis lectores a través de este portal. Es mi intención establecer una comunicación más directa y personal con ustedes: los niños y jóvenes que leen mis cuentos y mis novelas. Quiero confesarles que para mí, antes que nada, la lectura es un goce íntimo, casi sagrado, que me transporta a otros mundos. En mi opinión, no hay nada más aventurero y excitante que poder explorar, a través de un buen libro, la complejidad de la existencia humana. Pero es cierto que los libros no sólo son historias de personas o descripciones de hechos y lugares.  Un libro nos transmite belleza estética: la magia de las palabras que se entrecruzan dando origen a significados insospechados; a múltiples lecturas.

Cuando era niño, la lectura me hizo soñar; fue mi alfombra voladora.  Puede que los libros me hayan dejado enseñanzas, aunque no era eso lo que buscaba, pero de lo que si estoy seguro es que ayudaron a formar mi carácter.  Y eso no fue culpa de los autores: creo que una obra literaria es un universo creado por un escritor pero provista del extraño poder de adaptarse a las circunstancias particulares de cada lector. Un libro no le dice lo mismo a un niño introvertido, que ha perdido a sus padres en la guerra, que a uno cuyos padres le dedican un poco de tiempo en la noche después de llegar del trabajo.

No soy de los que piensa que los libros se deban leer por obligación. Yo seleccionaba, en la biblioteca de mi pueblo, los libros que quería leer y los escrutaba con avidez. Esa biblioteca era a mis ojos tan infinita, como lo es a los ojos de un joven de hoy el ciberespacio.  Allí no había rótulos de literatura por edades: así que pude leer  Madame Bovary sin importarme si era para adultos o para jóvenes.  Y la disfruté tanto como lo hice con los libros de Emilio Salgari, Alejandro Dumas o Thomas Mann. Ni siquiera me lamento ahora de haber leído una colección completa de libros de pistoleros del oeste que mi tío intercambiaba con sus amigos.  Años atrás me negué a leer El Quijote porque lo veía como una exigencia académica. Después lo hice y lo disfrute mucho, como si se tratara de una gran novela de aventuras.

Cuando escribo, disfruto mucho la incertidumbre de la página en blanco. Y cuando termino una obra me lleno de nostalgia. Ya los personajes, que he moldeado con esmero, se van de mis manos y emprenden su propio y definitivo viaje hacia ustedes, los lectores  que terminarán de darles el toque definitivo.

Aspiro que a mis libros atrapen tu atención, y sobre todo que te diviertan y te hagan reflexionar.  Aquí encontrarás desde un pequeño resumen de mi vida, que te puede ahorrar tiempo en las consideraciones sobre el autor, hasta la forma de contactarme para hacer una visita a tu colegio. He querido abrir un espacio para que publiques tus opiniones sobre mis libros. No me comprometo a publicar todos los correos, pero si a leerlos. Espero que disfrutes la estadía en este lugar.